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¿Conoces el origen de las calaveras de azúcar?

MITO: las calaveras de dulce del día de muertos están asociadas con el tzompantli, y con los sacrificios que realizaban los antiguos grupos mesoamericanos entre ellos los mexicas. En el siglo XI el abad de Cluny promovió la celebración de Todos los Santos, el 1 de noviembre. En qué consistía esta celebración? En dicha ocasión los fieles visitaban templos y monasterios para venerar la reliquias expuestas de los mártires y santos cristianos que murieron por su fe. A quienes visitaban estas reliquias se le ofrecían perdón por sus pecados, así como la intercesión por su difuntos que se encontraban en el Purgatorio. En otras palabras, para que abandonaran este espacio tormentoso lo más pronto posible.

Los asistentes también recibían indulgencias para permanecer menos tiempo en el purgatorio. Miles de creyentes iban de templo en templo rezando para recibir estos beneficios. En estos días se preparaban dulces y panes que buscaban emular la forma de las reliquias sagradas, huesos cráneos, esqueletos, fémures así como astillas de hueso. En el siglo XV en Castilla, León y Aragón estos dulces se realizaban con pasta de almendras y miel.

En Cataluña aún se realizan y se les conoce como panallets .En Italia y España también se realiza un dulce típico llamado “hueso de santo”.Estos dulces están hechos de mazapán de almendra y rellenos de dulce de yema de huevo que representa el tuétano. La elaboración de estos dulces viene desde el siglo XVII, aunque la elaboración de mazapanes viene desde muchos siglos antes, entre los musulmanes del Al Andalus. En Italia del siglo XVI se realizaba una rosca de pan con la forma de Omega, que simbolizaba el fin de la vida, así como dulces hechos de pasta de almendra con formas de animales y frutas, EXVOTOS, asociados a diversos santos, conocidos como Frutti dei morti.

Esto dulces eran ofrendados a los santos de forma masiva el 1 de noviembre para pedir por su masiva intercesión. En el templo estos dulces eran bendecidos para después ser llevados al hogar, a “la mesa del santo” donde dese encontraba una talla o representación del santo predilecto de la familia y protector de la casa. Ahí se colocaban las frutas y huesos de dulce bendecidos para pedir por los difuntos muertos, así como por la fortuna y salud de los vivos. Se colocaban entre flores, velas, estampas religiosas, incluso recipientes con sal y agua. Con la llegada de los españoles a estas tierras y creación del Virreinato de la Nueva España todas estas tradiciones fueron importadas y paulatinamente sufrieron modificaciones. También llegaron cientos de reliquias desde el antiguo entre ellas astillas de la cruz de Cristo.Los dulces llamados alfeñiques cobraron mucha popularidad entre los novohispanos, pero sobre todo por las clases altas de criollos y peninsulares. Las monjas fueron expertas en la elaboración de estos dulces, como las del convento de Sta. Clara y San Lorenzo en la CDMX

Estos dulces con formas de cráneos, ataúdes, así como animales e incluso frutas eran costosos debido a que llevaban pasta de almendra para su elaboración, así como miel de abeja. Las clases pobres al no poder pagarlos empezaron a consumir dulces hechos de azúcar con zumo de limón

Estas fueron realizadas con distintas formas, pero sin duda la más popular fue la que tenía forma de cráneo. Se podían hacer cientos usando moldes de barro, y eran más baratos que los alfeñiques de pasta de almedra. En la actualidad se hacen de amaranto e incluso chocolate

A pesar de los siglos, su origen sigue siendo el mismo, emular los cráneos de los mártires y santos de la fe católica. Estos dulces siguen siendo producidos masivamente no para “Día de muertos” sino para el Día de todos los Santos y de los fieles difuntos, como desde hace siglosFinalmente, la capilla de las reliquias o del Santo Cristo (uno de los supuestamente regalados por Carlos V) de la Catedral Metropolitana expone todos sus lúgubres pero sagrados tesoros cada 1 y 2 de noviembre, entre ellos el Lignum Crucis, pedazo de la cruz de Cristo, la cual fue un regalo del Papa a Fray Diego de Salamanca (1573) para el convento agustino CDMX.

Con esta info espero mitigar el mito que asocia a las calaveras de dulce con el tzompantli, los antiguos sacrificios y la veneración de la vida a través de la muerte de los mesoamericanos

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